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Este reportaje se elaboró y publicó en colaboración con WBEZ, el Chicago Sun-Times y Block Club Chicago, redacción sin fines de lucro que cubre los diversos vecindarios de Chicago. Mantente informado a través del boletín de Chalkbeat Chicago, el boletín sobre educación de WBEZ y el Sun-Times, y los boletines de Block Club Chicago.

A primera vista, los candidatos que compiten por representar al sureste de Chicago parecen ser simplemente dos mamás y un papá con hijos adultos que estudiaron en las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) y que ahora quieren mejorar el sistema para la próxima generación.

Pero detrás de esta contienda hay disputas políticas más amplias entre el alcalde y uno de sus adversarios.

Connie Anderson, asistente legal y madre de gemelas que asistieron a CPS, obtuvo una ventaja cuando, en julio, el alcalde Brandon Johnson la nombró para ocupar el puesto vacante, después de que ella presentara en junio los documentos para postularse.

Patrick Watson trabaja como principal asistente legislativo en la oficina del concejal del Distrito 9, Anthony Beale, uno de los críticos más duros de Johnson.

También está Rosita Chatonda, candidata por escrito y exmaestra que pasó años impugnando su despido de CPS, lo que la colocó en la lista del distrito de personas que “no se deben contratar”.

El Distrito 10b incluye zonas del extremo sur de Chicago que han mantenido una relación larga y complicada con la industria. Las acerías que alguna vez operaron allí proporcionaban empleos, pero también contaminaban la zona y, cuando cerraron, dejaron a muchos residentes sin trabajo.

Este distrito electoral de la Junta de Educación tiene la segunda mayor cantidad de escuelas públicas y de estudiantes. Dos tercios de sus estudiantes son negros y el 31% son latinos.

Watson dijo que el reciente nombramiento de Anderson es “una muestra de los juegos políticos que se están llevando a cabo”. Cuenta con el respaldo del Sindicato de Maestros de Chicago (CTU), estrechamente alineado con el alcalde. Watson cuenta con el respaldo de Common Ground Collective, un comité de acción política contrario al CTU, financiado en gran medida por el multimillonario Michael Sacks y que afirma tener como objetivo involucrar a los votantes en torno a “políticas progresistas eficaces”.

“Simplemente no creo que la política tenga lugar en la educación”, comentó Watson. “Creo que la educación debe centrarse en la educación”.

Los tres candidatos de esta contienda tienen opiniones diferentes sobre el Illinois Quantum & Microelectronics Park, el enorme centro de investigación y tecnología que se está construyendo en su distrito. Anderson duda de que tenga un impacto positivo en las escuelas y señala como motivo las críticas en torno a un acuerdo contractual.

Chatonda, en cambio, ve posibilidades y Watson dijo que representa “una excelente oportunidad para CPS”.

“Esta es la ola del futuro, así que es el momento perfecto para involucrarnos desde el principio y asociarnos con ellos para ver cómo podemos incorporarlo al currículo de nuestros estudiantes”, aseguró.

Si resulta electa, la primera prioridad de Anderson sería garantizar que la educación especial cuente con financiamiento completo y que los estudiantes con discapacidades reciban el apoyo que necesitan para prosperar.

Es madre de gemelas, una de las cuales necesitó servicios de educación especial. Dijo que tuvo que luchar para asegurarse de que su hija aprendiera junto a sus compañeros de la escuela primaria tanto como fuera posible, como establece la ley federal, en lugar de estar en clases separadas.

Anderson recuerda haberle dicho a la escuela que sentía que su hija, al igual que muchos otros estudiantes, estaba “siendo dejada de lado”. Después de que Anderson obtuvo una evaluación externa, la escuela primaria le asignó una asistente a su hija y la mantuvo en clases regulares. Ahora tiene 28 años y cursa una maestría en arquitectura.

Otra experiencia decisiva para Anderson ocurrió cuando sus hijas asistieron a Ogden International para la secundaria.

En ese momento, la escuela primaria de Ogden, ubicada en una de las zonas más prósperas de la ciudad, en el norte, se fusionó con Jenner Academy, que atendía principalmente a niños negros de bajos ingresos, muchos de los cuales vivían en viviendas subsidiadas cercanas.

Anderson ayudó a recaudar fondos con Friends of Ogden y luchó para que parte de esos recursos se destinara a los antiguos estudiantes de Jenner y a los estudiantes de secundaria, dos tercios de los cuales eran de bajos ingresos y de negros o latinos.

Vio cómo esos recursos adicionales permitieron ofrecer programas, como uno de robótica, que encaminaron a muchos estudiantes hacia carreras de ingeniería. Quiere que más niños tengan esas oportunidades.

“Se abrió todo un mundo de posibilidades para esos niños que no creían que fuera posible”, comentó Anderson.

Lee el cuestionario completo de Anderson.

Watson vive en Pullman, no muy lejos de la casa de Roseland donde creció. Asistió a la escuela primaria de su vecindario, donde “todos vivían cerca unos de otros” y “había un sentido de compañerismo”, y después estudió en la Chicago Vocational Career Academy.

Cuando llegó el momento de elegir escuelas para su hijo, Watson dijo que él y su esposa decidieron enviarlo primero a un centro regional para estudiantes con altas capacidades y, después, a Jones College Prep, una escuela secundaria de admisión selectiva.

Comentó que una de las razones por las que se postula es que no le gusta que algunas escuelas carezcan de los recursos y las instalaciones que tienen otras.

“Eso realmente es una lástima porque creo que cualquier niño debe poder recibir una educación de calidad, sin importar en qué código postal viva ni qué aspecto tenga”,aseguró. “Una de las primeras cosas que quisiera analizar es: ¿Cómo podemos distribuir los recursos de manera equitativa?”.

Pero Watson destacó que su primera tarea sería equilibrar el presupuesto. Le molesta que el distrito enfrente un déficit cada año.

“Antes de salir a pedir más dinero, tenemos que mirar hacia adentro y decir: ‘Bueno, ¿qué no estamos haciendo bien? (...). ¿Qué podemos hacer para apretarnos el cinturón?’”, analizó Watson, quien trabajó como contador durante 25 años antes de convertirse en asistente legislativo. “En este momento es como un agujero negro”.

Anderson y Chatonda se oponen al cierre de escuelas, pero Watson destacó que no está “completamente en contra” de los cierres si estos ayudan a reducir el déficit presupuestario.

“No quiero cerrar escuelas simplemente por cerrarlas”, dijo, “sino cerrarlas si eso nos permite aprovechar mejor nuestros recursos”.

Lee el cuestionario completo de Watson.

Chatonda cuenta con una variedad de experiencias que podría aprovechar si resulta elegida. Se graduó de Senn High School y sus cuatro hijos se graduaron de Kenwood Academy después de asistir a una combinación de escuelas de CPS y privadas.

Chatonda dio clases en una escuela que cerró debido a los bajos resultados en los exámenes, algo que dijo que nunca volvería a suceder. Dijo que trabajó “hasta el cansancio” desarrollando estrategias para enseñar a leer y escribir a estudiantes cuyo desempeño estaba por debajo del nivel correspondiente a su grado. Escribió un libro titulado “The Literacy Gap” sobre lo que aprendió”.

“Promuevo la alfabetización para los niños que son descendientes de personas esclavizadas y, en realidad, para todos los niños estadounidenses”, aseguró.

Chatonda comentó que ha vivido de primera mano los cierres y las reestructuraciones de escuelas. Las reestructuraciones son una estrategia controvertida de reforma escolar que implica despedir y reemplazar a todo el personal de una escuela con bajo rendimiento. La última reestructuración de este tipo en CPS se anunció en 2014.

Más adelante, tras ser contratada nuevamente después de una reestructuración, Chatonda dijo que fue despedida tras ser acusada de “pellizcar a un estudiante” y de decirle una grosería a otro. Niega ambas acusaciones.

En 2022, presentó una demanda federal contra CPS, en la que alegó que había sido despedida injustamente y colocada en la lista del distrito de personas que “no se deben contratar”, lo que le impide volver a trabajar para CPS. El caso fue desestimado.

“Ha sido un camino horrible”, compartió. Pero agregó que esa experiencia la llevó a convertirse en defensora de los maestros negros, de lo cual se siente orgullosa.

Chatonda dijo que está decepcionada de que el CTU no la haya respaldado, pero que, si resulta elegida, defenderá a los maestros negros y tratará de hacer que los procesos de contratación y despido sean más justos.

Lee el cuestionario completo de Chatonda.

Sarah Karp cubre las Escuelas Públicas de Chicago para WBEZ y el Chicago Sun-Times. Puedes comunicarte con Sarah en skarp@wbez.org.