Aprendiendo a ‘amar más’. Cómo un estudiante de Detroit se gradúa y sigue adelante después de la pandemia

A high school senior with short dark hair and wearing a white t-shirt and a gold necklace with a diamond letter "K" crosses his arms and poses for a portrait while standing in front of a brick wall with greenery crawling up the wall.
King Bethel empezó high school frente a una pantalla de computadora mientras el mundo navegaba torpemente las incógnitas de la pandemia del COVID. El presidente de la clase senior de la Jalen Rose Leadership Academy dijo que ese momento histórico dejó una marca indeleble en él. (Elaine Cromie / Chalkbeat)

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Acerca de esta serie: Hace cuatro años, los reporteros de Chalkbeat documentaron las historias de estudiantes de primer año de high school que vivían un año crucial a través de llamadas de Zoom y detrás de mascarillas. Estos estudiantes, que vivieron el primer año a distancia, son ahora seniors que se van a graduar. ¿Cómo moldeó la pandemia sus vidas en high school? ¿Cómo se materializaron sus expectativas para estos cuatro años formativos? Nos pusimos al día con estos miembros de la clase del 2024 para averiguarlo.

Cuando King Bethel inclinó su cabeza hacia atrás para cantar durante una presentación reciente en la Fellowship Chapel, la música de acompañamiento no se escuchaba por los altavoces. Tuvo que improvisar.

“Me puse a improvisar, a actuar,” dijo Bethel mientras chasqueaba los dedos. Es decir, cantó a capella con su voz suave y melosa y atrajo al público en una sesión improvisada de preguntas y respuestas sobre su trabajo. Cuando por fin sonó la música, se puso en modo artista.

“Sabes, me estaba divirtiendo todo el tiempo,” dijo Bethel. “No estaba ni estresado ni preocupado.”

A high school senior with dark hair and wearing a white t-shirt with a gold necklace with a diamond letter "K" poses for a portrait in front of brick wall.
“Estoy dispuesto a aprender, estoy dispuesto a informarme sobre las injusticias y estoy dispuesto a encontrar una solución”, dijo King Bethel. Sus ojos están abiertos a las disparidades raciales en Detroit, y a la injusticia en general. La pandemia también profundizó su comprensión de estos temas. (Elaine Cromie / Chalkbeat)

Para Bethel, ese momento representó su crecimiento como músico y artista. Lleva actuando, cantando y haciendo espectáculos desde que aprendió a caminar. Su música lo ayudó a atravesar la pandemia, cuando su madre estuvo a punto de fallecer a causa del COVID, cuando practicaba solo en su casa, y cuando cambió de escuela con la esperanza de tener más oportunidades.

Él ha vivido acontecimientos en su vida mucho más estresantes que un percance con el equipo de sonido.

Bethel era uno de los millones de estudiantes de high school estadounidenses que cursaron su primer año en línea. Ahora él es presidente de la clase senior y salutatorian, o sea el segundo más sobresaliente de su clase, ese en la Jalen Rose Leadership Academy. Este próximo otoño, Bethel acudirá al prestigioso Berklee College of Music en Boston.

Para él, la pandemia fue un momento determinante en su vida, un momento que puso a prueba su resiliencia y le enseñó a comprender la fragilidad de la vida.

Madurar durante la pandemia histórica de COVID

Durante la pandemia, la madre de Bethel, Netha Johnson, contrajo COVID y luchó contra la enfermedad durante semanas. Cuando Bethel se acuerda de aquella época, su comportamiento alegre cambia y su voz se convierte en un tenor grave y profundo: “Entró a mi habitación con el rostro inexpresivo y la piel muy pálida,” él dijo.

El estado de Johnson siguió empeorando y a su hijo le preocupaba la posibilidad de quedarse sin madre. Ella lo ha ayudado siempre a cultivar su pasión por la música y el espectáculo, desde comprarle un teclado de juguete Fisher-Price cuando tenía 2 años hasta inscribirlo en competiciones locales de canto y llevarlo a presentaciones por toda la ciudad.

Su madre se recuperó eventualmente. Mientras estaba enferma y la pandemia causaba estragos, Bethel se distraía con sus clases virtuales en el Detroit School of Arts, donde cursó su primer año de high school virtualmente y el segundo año en formato híbrido. Entre las clases y sus actividades extraescolares, a menudo tenía tres dispositivos conectados a diferentes reuniones de Zoom.

King Bethel poses with his mother, Netha Johnson. They are each wearing white shirts and are wearing gold necklaces, while Netha wears a pink Ralph Lauren hat.
King Bethel y su madre Netha Johnson posan para un retrato a lo largo del Detroit Riverwalk el 15 de julio del 2021. Johnson ha sido el sistema de apoyo de Bethel mientras desarrolla su carrera musical y actoral. Cuando ella contrajo COVID durante la pandemia, a Bethel le preocupaba perderla. Ahora él abraza a su madre “cada día más fuerte.” (Nic Antaya for Chalkbeat)

Pero él mantuvo todas las reuniones, todas las pantallas en orden. Según él, la pandemia lo impulsó a redoblar sus esfuerzos y a mantener su calificación promedio de 4.0. Pasaba horas haciendo los deberes para poder dedicar el resto de su tiempo a hacer música, cantar y ponerse en forma. Durante ese tiempo, bajó 60 libras de las 200 que llegó a pesar.

Parte del impulso y la ambición que ayudaron a Bethel a distinguirse en las clases virtuales y a alcanzar metas personales surgieron de la necesidad de evitar el estrés y la incertidumbre provocados por la pandemia. “Era demasiado triste, era demasiado,” él dijo.

Para su año junior, Bethel se trasladó a la Jalen Rose Leadership Academy, dejando atrás el enfoque artístico de su primera escuela, porque dijo que la escuela chárter lo conectaría con más oportunidades de becas universitarias. Era la primera vez en sus años de high school que tomaba todas sus clases de forma presencial y se sentía incómodo al respecto. ¿Era realmente seguro estar tan cerca de sus compañeros de clase?

Darse cuenta de que Bethel estaba navegando una nueva normalidad fue sólo un momento de descubrimiento para el artista creciente de Detroit. La pandemia también marcó un punto en el que empezó a estar más consciente de la injusticia.

“Empecé a ver más las noticias, a prestar realmente atención a lo que ocurría,” él dijo. Tras el asesinato de George Floyd, Bethel lideró y habló en una marcha por la justicia racial, redactó un discurso sobre redlining (la negación sistemática de varios servicios por agencias gubernamentales resultando en la creación de racismo estructural) que presentó a un concurso nacional, y se involucró en más organizaciones comunitarias. Ahora él trabaja con su padre, Monty Bethel, para poner en marcha una organización sin fines de lucro que capacitará a las familias negras a mejorar los barrios deteriorados de la ciudad.

Los contrastes que vio entre los suburbios de Detroit y la ciudad en sí le abrieron los ojos al problema: “Ni siquiera tengo que viajar lejos — Dearborn, Ann Arbor — para ver las diferencias sutiles en cómo crecen los árboles y su ubicación, la distribución de cosas al aire libre, cómo funciona la comunidad, qué aspecto tienen las escuelas, qué tan grandes son las escuelas, qué actividades extraescolares tienen las escuelas,” él dijo. “No he visto en mi comunidad una estación de carga eléctrica, pero las veo todo el tiempo en comunidades suburbanas.”

Un artista joven de Detroit que ‘podía hacer de todo’

Este verano, Bethel trabajará en uno de los campamentos musicales que lo ayudaron a mejorar sus aptitudes como músico, el programa Keys 2 Life. Cuando Bethel tenía 11 años, conoció en el campamento al músico, educador y predicador Darrell “Red” Campbell. Campbell estaba dando una clase de composición de ritmos y quedó sorprendido por la cantidad de talentos de Bethel.

A high school senior with dark hair and wearing a white t-shirt with a gold necklace with a diamond letter "K" poses for a portrait in front of a rose bush.
King Bethel dice que la música llena sus días y sus noches — se despierta con letras y ritmos resonando en su cabeza y se acuesta con otros nuevos susurrándole a la cama. Durante los fines de semana, canta en el coro de su iglesia. (Elaine Cromie / Chalkbeat)

“Él era un poco camaleónico, como si pudiera encajar en cualquier sitio y podía hacer de todo,” dijo Campbell. El programa incluye clases de composición de canciones, composición de ritmos, baile y actuación. Aunque Bethel era alumno de este último, Campbell dijo que el estudiante quería hacerlo todo.

“Es una locura que yo me convirtiera en su mentor — él ni siquiera estaba en mi clase — pero eso habla de su interés por probar un poco de todo. Y entonces, teniendo uno actor que puede hacer ritmos, y además que puede cantar y todo eso, mi primera impresión fue como, él podía hacer de todo.”

En la actualidad, Campbell trabaja con Bethel a través de los programas Hitsville Next Motown, en donde produce parte de la música del adolescente. Cuando Bethel cruzó las puertas por primera vez, llegó “en plan competición,” dijo Campbell. “Él tenía sus propios ritmos, sus propias canciones y todo lo demás.”

El trabajo que Bethel y Campbell han hecho juntos, y el trabajo que Bethel ha hecho con una extensa lista de miembros de la comunidad a lo largo de los años, culminó este año cuando fue aceptado en Berklee. Él ni siquiera había oído hablar de la institución hasta que uno de sus mentores, Rashard Dobbins, de Class Act Detroit, le habló de Berklee y de una asociación que Dobbins tenía con la institución.

A close up of a white t-shirt with a gold necklace with a diamond letter "K".
"K" es la inicial de su nombre King y espera que el mundo conozca pronto su nombre. (Elaine Cromie / Chalkbeat)

Por muy prestigiosa que sea Berklee, no era la primera opción de Bethel. Él también había aplicado a Juilliard y Yale pero había sido rechazado. Fue un momento difícil, pero él tiene muy claro que va a entrar en una industria en la que los caminos están llenos de rechazo y la única forma de superarlo es seguir adelante. Si la música no funciona, Bethel estudiará marketing y Derecho.

“Tengo un plan alternativo, pero no voy a dejar que me desvíe de mi plan principal, que es mi carrera musical y lo que amo hacer,” él dijo. Ya sea a través de la música o por otra industria, Bethel dijo que su objetivo primordial es ser un líder comunitario influyente.

Angela Kee percibió la madurez y el liderazgo de Bethel desde el principio. La maestra de coro de la Detroit Academy of Arts & Sciences empezó a trabajar con él cuando era un estudiante de cuarto grado en dicha institución. “Y él se presentó como un hombre de negocios pequeño. Me tendió la mano y me dijo, ‘Hola. Me llamo King. Y me gustaría unirme a su coro.’” Kee se quedó atónita, lo único que pudo atinar a hacer fue “pestañear enérgicamente” ante el estudiante de cuarto grado.

Cuando King formó parte del coro de la DAAS, éste obtuvo numerosos premios, entre ellos dos Detroit Music Awards y un Michigan Emmy.

Kee tiene numerosas anécdotas que ilustran el ímpetu y la resiliencia de Bethel, como la vez que buscó al multimillonario Dan Gilbert durante una excursión y se presentó a sí mismo. “De modo que tienes a los otros chicos correteando, haciendo ruidos de pedos con los brazos con la palma de la mano en la axila y ya sabes, haciendo tonterías. King estaba por ahí…lo vi tendiéndole la mano al Sr. Gilbert y presentándose.

El dijo, ‘Mi nombre es King. Y algún día voy a ser como usted.’”

Ese momento resultó fructífero — en el 2019, Bethel cantó el himno nacional durante un partido de baloncesto en el que jugaban los Cleveland Cavaliers de Gilbert.

En la actualidad, dijo Kee, disfruta de la posibilidad de vivir a través de uno de sus ex alumnos. “Berklee era una institución a la que quería asistir... porque sabía que era el lugar al tiene que ir todo músico serio.”

Bethel está asimilando que haber sido aceptado en Berklee es un gran logro. Y se precipita en reconocer las muchas personas que lo ayudaron a llegar a este punto — su familia, sus mentores, los miembros de su comunidad y una ciudad con un legado musical abundante que dio al mundo algunas de sus fuentes principales de inspiración, artistas como Marvin Gaye, Stevie Wonder y J Dilla.

Los días extraños de la pandemia también ocupan un lugar importante en su trayectoria.

“Toda esa experiencia, y las repercusiones, la sanación de todo eso, me hizo más fuerte. Y también me hizo amar más,” él dijo.

Traducido por Flavia Melisa Franco

Robyn Vincent es una reportera para Chalkbeat Detroit que cubre las escuelas de Detroit y la política educativa de Michigan. Puede ponerse en contacto con ella: rvincent@chalkbeat.org.

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